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LA HERÁLDICA (I)

La heráldica, según recoge el Diccionario de la real Academia española, es la ciencia del blasón, es decir, el conjunto de reglas que nos sirven para componer y describir correctamente escudos de armas. Esta definición nos lleva, de modo inevitable, a definir los escudos de armas, que son los emblemas que se pintan sobre un campo con forma de este arma defensiva (el escudo) y que sirva para identificar reinos, ciudades, personas, gremios, etc.

La heráldica, tal y como la entendemos en la actualidad, nació a finales del siglo XII en la zona geográfica a ambos lados del canal de la Mancha, extendiéndose con gran rapidez por las isalas británicas, Francia, Alemania, Países bajos y Flandes, Luxemburgo, Italia, Aragón, Castilla y Portugal. Su rápida expansión es fácil de explicar en un mundo en continuas luchas en el que era muy difícil reconocer a los aliados y a los adversarios, de tal manera que los colores brillantes de las divisas heráldicas permitían este reconocimiento en el caso, tan frecuente en la edad media, de que los combatientes ocultasen su rostro con la celada de yelmos y cascos. Los grandes señores –reyes, príncipes, prelados y magnates en general- eran quienes levantaban más numerosos ejércitos, en derredor de cuyas enseñas se agrupaban las huestes en marcha y en la batalla, y por ello, los emblemas heráldicos van adquiriendo un tinte de nobleza, prestigio y poderío que a los ojos sencillos de las multitudes medievales los convierten en la representación de estos bienes tan preciados.

Antes de avanzar más en el sugerente mundo de la Heráldica subrayemos su doble carácter simbólico y emblemático y aclaremos sus diferencias. Un símbolo representa a algo que no existe materialmente: el color verde simboliza la esperanza; el negro, simboliza el luto. Un símbolo también puede representar algo existente de una manera genérica: el química, las letras AU son el símbolo del oro. Un emblema representa algo existente: un partido político, un equipo deportivo, una ganadería. No es difícil entender que un escudo heráldico es emblema de una persona, una familia o un reino, pero también es símbolo del orgullo de sus gestas, de las hazañas de los antepasados, de la esperanza en el futuro de la patria o del amor a los antepasados. Por tanto, un escudo heráldico es, por una parte, simbólico y por otra, emblemático (adjetivo éste ahora usado con exageración pero que en este caso resulta imprescindible).

José Luis Sampedro Escolar

Vicepresidente de la Asociación de diplomados en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria

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