LA ICONOGRAFÍA FAMILIAR (VI)
Genealogîa de José Luis Sampedro en 22 mayo 2009, 17:07 - La genealogía - Enlace permanente
Algunas personas que han perdido en diversos avatares (guerras, inundaciones, incendios) los auténticos retratos de su familia, se hacen pintar de memoria versiones similares a los retratos robot de la policía, o adecúan con repintes cuadros antiguos comprados al efecto, a los que se añaden las oportunas condecoraciones, cartelas identificativas o armas heráldicas si a ello hubiese lugar. Es la misma labor que realizaban, hace siglos, los grandes aristócratas cuando se inventaban las galerías apócrifas de antepasados, personajes que existieron realmente pero que jamás fueron retratados, obteniendo así una especie de efigie simbólica o icono ante el que ejercer esa liturgia del recuerdo de los antepasados que el hombre practica desde hace siglos.
Como en todas las facetas de la vida, la prudencia, la mesura y el buen gusto son requisitos necesarios o, al menos, convenientes. Algún título del reino se hizo pintar antepasados luciendo la insignia del Toisón de Oro en épocas en que no se había creado esta Orden, aunque es peor lo de aquella conocida familia que ponía al pie de las imágenes de la Virgen: Santa María, Madre de Dios y pariente nuestra.
Del papel preferente que ocuparán en el recuerdo del linaje las representaciones de sus armas heráldicas (en pintura, talla, esmalte, vidriera, tapiz, repostero, etc.) hablaremos más adelante, cuando toquemos con detalle la heráldica en sus relaciones con la genealogía.
José Luis Sampedro Escolar Vicepresidente de la Asociación de diplomados en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria